Alimentación sana y Navidad

  • La Navidad es una época de tradición, unión y celebraciones. Durante estos días las comidas y las cenas se caracterizan por presentar platos más elaborados y calóricos que los que habitualmente se cocinan.
  • Los alimentos típicos en estas fechas incluyen azúcares y grasas que consumidos en exceso pueden dar lugar a un aumento de peso en poco tiempo.

La realidad es que en Navidad resulta más complicado llevar a cabo una correcta alimentación. Los exquisitos menús son el centro de atención y es difícil resistirse a probar caprichos y placeres que son de fácil acceso durante estos días de fiesta.

La clave reside en comer un poco de todo, pero con moderación. Además, hay que tratar de compensar de alguna manera los excesos producidos en cuanto a la ingesta de alimentos. No hay que olvidar que cuesta menos no pasarse, que pasarse y remediarlo.

Este hecho se complica en quienes padecen obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, etc., patologías que requieren de un control y de una alimentación más estricta, y que no deben descuidarse en época festiva.

Incluir o aumentar el ejercicio físico durante las Navidades es necesario para que exista un equilibrio entre la ingesta calórica por parte de la dieta y el gasto energético-metabólico individual. De este modo, el peso no sufre oscilaciones bruscas, las digestiones son menos pesadas y contribuye a aumentar el bienestar físico y mental.

Preste atención a las siguientes recomendaciones que le ayudarán a conseguir sus objetivos durante la época de Navidad:

Coma despacio, tranquilo y disfrutando de la compañía. Para evitar excesos innecesarios se aconseja empezar las comidas sin hambre, masticando bien los alimentos y moderando la cantidad de los diferentes alimentos.

Elabore platos ligeros y expóngalos en la mesa junto con el resto de comida. El hecho de combinar alimentos muy energéticos con otros más saludables facilita el acceso a quienes precisan y/o prefieren acceder a platos con menor contenido calórico.

Distribuya las comidas en cuatro o cinco tomas al día; esto contribuye a que no se den episodios de ansiedad, descontrol y/o compulsión por los alimentos.

En los postres, incluya fruta y productos lácteos desnatados. No renuncie a los dulces típicos navideños, pero no es necesario que abuse de los mismos. Muchos productos caseros pueden prepararse con edulcorantes en lugar del azúcar común.

No compre más productos de los necesarios. De este modo evita que, pasadas las fiestas, los turrones, los mazapanes y los polvorones sigan presentes en las despensas de muchos hogares.

Reduzca el consumo de alcohol. Recuerde que las bebidas alcohólicas tienen un elevado aporte calórico por lo que contribuyen a aumentar el peso.

Limite el consumo de grasas saturadas y alimentos ricos en colesterol, ya que son las causantes de producir pesadez y malestar general debido a que provocan un enlentecimiento del proceso de digestión.

Aprenda a controlar su peso sin necesidad de tomar medidas estrictas y sin prohibir el consumo de ningún alimento. Recuerde que puede disfrutar de los placeres de la buena mesa, la compañía y la tradición sin descuidar su estado de salud. ¡Feliz Navidad!

Estilo de vida y enfermedades crónicas
Está demostrada la compleja y estrecha relación existente entre el estilo de vida y el estado de salud de las personas, condicionado principalmente por la alimentación y el tipo de actividad que se desarrolla.

De los diez factores de riesgo identificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el desarrollo de enfermedades crónicas, cinco están vinculados con la alimentación y el ejercicio: obesidad, sedentarismo, hipertensión arterial, hipercolesterolemia y consumo insuficiente de frutas y verduras.

Hoy sabemos que en los países desarrollados las principales causas de mortalidad y morbilidad se relacionan fundamentalmente con los hábitos y estilos de vida. La dieta inadecuada, la inactividad física y el consumo de tabaco y alcohol son factores determinantes en la aparición de enfermedades.

En los últimos años, los hábitos dietéticos en sociedades desarrolladas han evolucionado hacia patrones menos saludables, aumentando el consumo de proteína animal y grasas saturadas, mientras que el aporte de proteína vegetal, carbohidratos complejos y fibra ha ido disminuyendo.

Este hecho, unido a la manera de vivir, cada vez más sedentaria, ha producido cambios importantes en la frecuencia de enfermedades crónicas y degenerativas, en su evolución y en la mortalidad derivada.

En la Comunidad Valenciana, según estudios recientes, más de la mitad de la población presenta un exceso de peso y, lo que es más grave, el 20 por ciento de los escolares valencianos padece sobrepeso, mientras que el 13 por ciento es obeso.

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  1. 3 años ago

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