Golpe de calor

  • José Murciano Revert, coordinador del centro de salud de Nou Moles.
  • La llegada del verano, con sus elevadas temperaturas, va a determinar que se produzca una patología propia del calor: el golpe de calor.

El cuerpo humano necesita mantener una temperatura constante para que todas las funciones vitales se desarrollen con normalidad. Como nuestra actividad se desenvuelve en un medio con una temperatura variable, tenemos que tener alguna forma de regularla para mantener su temperatura óptima. Esto se consigue con los mecanismos de termorregulación, básicamente la termogénesis (producción de calor) y la termolisis  (pérdida de calor).

Los trastornos por calor son el resultado del fracaso de los mecanismos fisiológicos que mantienen la temperatura corporal ante una sobrecarga importante de calor interno o ambiental.

El golpe de calor consiste en un cuadro clínico caracterizado por una elevación de la temperatura interior por encima de los 40ºC, causando lesiones en los tejidos. Es, pues, un fracaso del sistema de enfriamiento y es una urgencia médica grave que puede provocar la muerte.

Podemos clasificar el golpe de calor basándonos en sus dos presentaciones clínicas: la forma clásica y la relacionada con el ejercicio. La forma clásica afecta típicamente a ancianos o individuos enfermos y ocurre casi exclusivamente durante una ola de calor (tres o más días consecutivos durante los cuales la temperatura ambiental es mayor de 32,3oC). Los ancianos muestran normalmente un descenso en la capacidad de sudar y una dificultad en la respuesta cardiovascular a la exposición al calor cuando los comparamos con individuos jóvenes.

La relacionada con el ejercicio se da en individuos jóvenes que hacen ejercicio a temperaturas ambientales anormalmente altas y/o con humedad ambiental elevada. Aunque los mecanismos termorreguladores están intactos, éstos están sobrepasados por el ambiente cálido. El golpe de calor es la segunda causa de muerte en atletas, tras los traumatismos craneales y del canal espinal.
El diagnóstico se hace por la sospecha clínica, sobre todo ante un cuadro en el que se pierda o altere la conciencia en circunstancias de sobrecarga interna o externa de calor. El tiempo juega un papel crucial en el pronóstico, por lo que debe hacerse rápidamente.

Encontramos al paciente con: la piel caliente y enrojecida, ausencia de sudoración, pulso fuerte y contundente, respiración dificultosa, pupilas dilatadas, temperatura corporal extremadamente alta. Puede comenzar con irritabilidad, incoherencia, confusión, hasta llegar a presentar convulsiones y coma. También son frecuentes los vómitos y la diarrea. Existe la posibilidad de confundirlo con un coma de otra etiología, pero el diagnóstico diferencial se debe hacer después de haber iniciado el enfriamiento, ya que no se perjudica en nada a la hipertermia de otra causa. Si con el descenso de la temperatura no se obtiene mejoría del estado mental se debe pensar en otra posible causa del coma.

TRATAMIENTO
Los dos objetivos fundamentales en el tratamiento de los pacientes con golpe de calor son el enfriamiento inmediato y el soporte de la función de órganos o sistemas, hasta bajar la temperatura corporal por debajo de 39ºC.

Para ello debemos:
-Trasladar a la víctima a un lugar fresco y ventilado, con lo que se inicia una pérdida de calor por diferencia de temperatura. Manteniéndolo en posición de decúbito supino semisentado.
-Desnudar al paciente y aplicarle compresas de agua fría en cuello, axilas, ingles o incluso en la cabeza por donde se pierde gran cantidad de calor.
-Abanicar o colocar un ventilador.
-Darle de beber agua a pequeños sorbos.
-Sumergir al paciente en una bañera con agua fría.
-Dar un masaje corporal suave y continuo todo el tiempo que dure el enfriamiento.
-Comprobar estado de conciencia y constantes vitales por si fuese necesario hacer Reanimación Cardiopulmonar Básica.
-Durante el traslado al hospital, es aconsejable llevar las ventanillas del vehículo abiertas para generar una adecuada circulación de aire.

PREVENCIÓN
La mejor medida para evitar el golpe de calor es la prevención. Por ello y ante temperaturas elevadas hay que adoptar las medidas preventivas siguientes:
-Beber agua y líquidos con frecuencia.
-Evitar el alcohol y las comidas pesadas, calientes y condimentadas.
-Vestirse con ropa fresca, de algodón, holgada y de colores claros. Cúbrase la cabeza.
-No realizar ejercicio físico fuerte.
-No dejar nunca en el coche niños, ancianos o discapacitados.
-Evite exponerse al sol en las horas centrales.
-Remójese la cabeza, la cara y nuca. Pero no se ponga un gorro mojado ya que el aumento de la humedad local, disminuye la posibilidad del organismo de eliminar calor por la cabeza.

RECUERDE
– El golpe de calor es el trastorno por alteración de la temperatura corporal más grave. Es una urgencia médica.
– Hay que sospecharlo ante alteraciones de la conciencia durante una ola de calor o ejercicio intenso y temperatura corporal elevada. (Se debe tomar siempre la temperatura de cualquier individuo que se encuentre comatoso durante una ola de calor).
– Es vital aplicar lo antes posible las medidas de enfriamiento externo.
– La prevención es el mejor tratamiento.
Comparte la noticia
Comments
  1. 3 años ago
  2. 3 años ago
  3. 3 años ago

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *