El Hospital General de València incorpora la biopsia guiada por resonancia magnética para el diagnóstico del cáncer de mama

  • Esta técnica va dirigida a pacientes con lesiones mamarias sospechosas de malignidad solo visualizadas por resonancia y, además, en los casos en los que la filiación histológica de esas lesiones implique un cambio en la planificación de su tratamiento
  • El General ofrece este nuevo procedimiento desde el pasado 10 de enero

El Hospital General de València ha ampliado su abanico diagnóstico para pacientes con patología de mama gracias a la incorporación de la biopsia guiada por resonancia magnética (RM). “Este procedimiento permite obtener un diagnóstico de certeza (anatomopatológico) de cualquier lesión sospechosa de malignidad que el radiólogo de mama visualice, ya no solo por las técnicas de imagen convencionales (mamografía y ecografía), como veníamos haciendo hasta la fecha, sino también, a partir de ahora, por RM”, explica Javier Sánchez-Bordona, médico adjunto del Hospital General, y responsable del equipo que comenzó el pasado mes de enero a realizar esta nueva técnica diagnóstica.

El nombre completo de la técnica es biopsia asistida por vacío guiada con resonancia magnética (BAV-RM) y “consiste, a grandes rasgos, en obtener una muestra de una lesión mamaria sospechosa visualizada tan solo mediante RM, no detectable sin embargo en la mamografía ni en la ecografía”, señala Sánchez-Bordona.

La principal ventaja del sistema de vacío (BAV), frente a la biopsia con aguja gruesa (BAG) clásica, es que permite conseguir muestras de tejido de mayor tamaño, gracias a la combinación del efecto vacío que genera una potente bomba de aspiración, con el efecto de corte producido por un bisturí rotatorio que discurre en el interior de la cánula del dispositivo. Las muestras se van obteniendo de forma secuencial, girando la cánula, y sin necesidad de extraerla de la mama tras cada muestra, a diferencia de la BAG.

Víctor De Haro, técnico superior en imagen para el diagnóstico (TSID); Elena Aguilar, auxiliar de enfermería; y Javier Sánchez-Bordona, médico adjunto del Hospital General.

Esta técnica va dirigida a pacientes muy concretas, con lesiones de mama sospechosas de malignidad únicamente visualizadas por RM, sin correlación mamográfica ni ecográfica. Además, en los casos en los que la filiación histológica de esas lesiones implique un cambio en la planificación de su tratamiento.

“Por tanto, es una técnica que van a tener a su alcance todas las pacientes con cáncer de mama, pero que será realizada en casos específicos, tras consenso del Comité de Mama de nuestro hospital”, expone Sánchez-Bordona. Este comité está compuesto por todos los servicios hospitalarios dedicados a la paciente con patología mamaria: Radiodiagnóstico, Cirugía, Anatomía Patológica, Oncología, Radioterapia, Medicina Nuclear y Rehabilitación.

Un procedimiento que dura 60-90 minutos

Este procedimiento, que se inició el pasado 10 de enero, se realiza dentro de la sala de resonancia y el tiempo total de ocupación de la sala es, aproximadamente, de 60-90 minutos.

Las contraindicaciones de la prueba son las propias de la realización de una RM, que cada vez son más reducidas, gracias a la mejora de los materiales empleados en las prótesis y al control médico sobre algunos dispositivos (marcapasos, etc.); las relativas a una biopsia (discrasias sanguíneas graves, terapia antiagregante/anticoagulante); las derivadas del uso de contrastes radiológicos y anestésicos locales, o bien de otro tipo (obesidad mórbida, enfermedad psiquiátrica, etc.).

Formación específica

La realización de esta técnica requiere de una formación específica, además de que el centro cuente con el equipo tecnológico adecuado. Sánchez-Bordona obtuvo una beca de la Escuela Fundación SERAM (Sociedad Española de Radiología Médica), “gracias a la cual pude adquirir los conocimientos prácticos necesarios para implementar esta prueba diagnóstica en nuestro hospital”.

“La obtención de esta beca me permitió visitar en Madrid otros centros hospitalarios con experiencia en este método, e instruirme durante una estancia formativa en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, en la Sección de Radiología de Mama, con Miguel Chiva y todo su equipo”, destaca Sánchez-Bordona. “Además, tuve la oportunidad de visitar el Hospital Universitario de Getafe, el MD Anderson Cancer Center de Madrid y el Hospital Ruber Internacional, para un mayor aprovechamiento de la beca en el aprendizaje de la BAV-RM”.

Durante la biopsia, el radiólogo trabaja además junto a un equipo formado al menos por un técnico/a especialista en radiodiagnóstico (TER), un enfermero/a y un/a auxiliar de enfermería.

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